No sé si es sólo una percepción mía, pero solemos "castigar" y estigmatizar el error en lugar de sacar provecho de él y verlo como algo positivo. Me explico con dos situaciones comunes.
1.- Supongamos la situación en la que fracasa una relación. El simple uso de la palabra fracasar, condiciona la manera en la que vemos esa relación.
Una relación puede acabarse por muchísimas razones. Puedes acabarla tu o puede acabarla la otra persona. Qué más da: La relación termina y cada uno sigue adelante por su cuenta.
Cuando esto pasa, lo natural es sentirse triste y mal. Pretender normalidad sólo añadirá malestar a largo plazo. Hasta de situaciones así, aprendemos. Aprendemos qué no queremos de una pareja, qué podemos mejorar, de qué manera podemos hacerlo, qué podemos hacer para ser independientes, qué es lo que nos gusta, cómo podemos disfrutar de nuestro entorno... SIEMPRE podemos aprender de lo que vivimos.
2.- Supongamos la situación en la suspendemos un examen. Probablemente lo primero que pensemos sea: "Me ha suspendido el profesor" Bueno, sí. Tu profesor o profesora es quien te pone la nota al fin y al cabo, pero ¿quién estudia? ¿quién resuelve las preguntas? ¿quién iba a clase? Lo mejor que podemos hacer al suspender un examen es saber en qué hemos fallado para no volver a caer en ese error.
Durante nuestro camino acertaremos muchas veces a la primera, pero muchas otras tendremos que volver a intentarlo. Encontrar la forma idónea dependerá de cuánto hayamos aprendido de todas las soluciones que hemos propuesto y que no han funcionado.
Y tu ¿recuerdas alguna situación en la que hayas aprendido mucho?



Buenos días!!
ResponderEliminarPues sí, a lo largo de la vida, he aprendido que las personas no cambiamos, podemos modificar algunas cosas y mejorarlas, pero no cambiaremos.
Y lo que más claro me ha quedado, es que nosotros mismos nunca cambiaremos a otra persona, pensar en que sí somos capaces sólo conseguirá que nos equivoquemos una y otra vez. Las personas son como son, no hay más.
Buen post.
Besitos!!!
Esa es una gran lección, saber que no podemos cambiar a otra persona. Nosotros sí podemos cambiar ciertos aspectos siempre que estemos convencidas de que es eso lo que queremos lograr, pero de una tercera persona... ;)
EliminarMuchas gracias por tu comentario!
Me ha gustado el post, yo por la situación en la que me encuentro, he aprendido de muchas cosas que he hecho en el pasado, no las considero errores, pero sí que me han ayudado a ver la vida desde otro punto de vista
ResponderEliminarUn besito
Tienes mucha razón, María y ver la vida así es lo que nos hace crecer y mejorar :)
EliminarUn abrazo enorme y muchas gracias por comentar!
Yo por mi experiencia estoy totalmente de acuerdo con Ana,jamas se puede cambiar a una persona por mucho empeño que pongamos y que nosotros mismos debemos poner muchisimooo empeño en cambiar segun que cosas de nosotros mismos y que muchas veces creemos que lo hemos conseguido y cuando nos damos cuenta no es asi,porque hay cosas que no se pueden cambiar forman parte de nosotros sin mas y punto si nos gusta como si no.
ResponderEliminarTenéis mucha razón, querer cambiar a otra persona es como lanzarse sin paracaídas. Si ya es difícil que yo me proponga modificar aspectos míos y conseguirlo... Ni me imagino el dolor de cabeza que es querer hacerlo con otro ;)
EliminarMuchas gracias por comentar!
Yo recuerdo ir a las revisiones de exámenes a ver en qué había fallado... y normalmente servía :) (No siempre. Y sí, alguna vez también me subieron la nota :P)
ResponderEliminarEsas maravillosas subidas de notas!!! Se daban poco, pero alguna si que hubo ;)
EliminarEs bueno saber en qué podemos mejorar, pero no todos estamos dispuestos a ver el error... escuece un poquito!
Muchas gracias por pasarte y comentar, Monstrua!
La mejor manera de aprender definitivamente es equivocándose ,)
ResponderEliminarNo hay mejor lección que un buen tortazo. Abres los ojos como platos y a seguir para adelante ;)
EliminarGracias por pasarte, Ananda!