Hace poco, viví una
situación un tanto incómoda en la que tuve que
defender mi concepción personal de la vida: La simplicidad.
A diario
nos metemos en mil proyectos, cientos de ideas, muchísimas movidas propias y
ajenas y hacemos cosas por hacer sin saber muy bien por qué o para qué.
En mi día
a día intento simplificar
¿Por qué?
Porque me
facilita la vida.
No creo que estemos aquí para amontonar mierda en el camino y jodernos aún más la existencia con soluciones que no sirven para nada.
¿Para qué
quieres acumular soluciones si las que tienes ya funcionan?
¿Para qué
mantienes soluciones obsoletas que pueden mejorar?
¿De qué sirve tener 8 pares de pantalones, si al final acabas por usar sólo 3?
¿Para qué vas de compras si tienes el armario a rebosar y acabas poniéndote siempre lo mismo?
¿Qué necesidad real tienes de acumular trastos?
Minimaliza. Simplifica.
Disfruta. Vive.
¿Por qué?
+10.11.55.png)


La belleza de las cosas sencillas... que infravalorada está. Leticia, suscribo todo lo que dices, hasta la última coma.
ResponderEliminar:*
Gracias, MentaGB. No está de más recordarnos lo importante que es hacerlo sencillo, que no fácil ;-)
ResponderEliminarAinsss ¡cuánta razón llevas! Yo por mi problema de depresión endógena he aprendido en mi vida, con el tiempo, a simplificar muchísimo y utilizo una herramienta para mí valiosísima: priorizar! Antes (ahora un poco) era una perfeccionista a full y lo pasaba de pena, ahora he aprendido a relajarme...
ResponderEliminarGracias cielo,
Mua
Pues sí, Nerea. Una de las entradas que tengo en el tintero es la de priorizar ;)
EliminarUn besazo!