Psicología: Menos es más


Hace poco, viví una situación un tanto incómoda en la que tuve que defender mi concepción personal de la vida: La simplicidad.
A diario nos metemos en mil proyectos, cientos de ideas, muchísimas movidas propias y ajenas y hacemos cosas por hacer sin saber muy bien por qué o para qué.
En mi día a día intento simplificar
¿Por qué? 

Porque me facilita la vida. 


No creo que estemos aquí para amontonar mierda en el camino y jodernos aún más la existencia con soluciones que no sirven para nada.

¿Para qué quieres acumular soluciones si las que tienes ya funcionan? 
¿Para qué mantienes soluciones obsoletas que pueden mejorar? 

¿De qué sirve tener 8 pares de pantalones, si al final acabas por usar sólo 3? 


¿Para qué vas de compras si tienes el armario a rebosar y acabas poniéndote siempre lo mismo?


 ¿Qué necesidad real tienes de acumular trastos? 




Minimaliza. Simplifica. Disfruta. Vive.


4 comentarios:

  1. La belleza de las cosas sencillas... que infravalorada está. Leticia, suscribo todo lo que dices, hasta la última coma.
    :*

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  2. Gracias, MentaGB. No está de más recordarnos lo importante que es hacerlo sencillo, que no fácil ;-)

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  3. Ainsss ¡cuánta razón llevas! Yo por mi problema de depresión endógena he aprendido en mi vida, con el tiempo, a simplificar muchísimo y utilizo una herramienta para mí valiosísima: priorizar! Antes (ahora un poco) era una perfeccionista a full y lo pasaba de pena, ahora he aprendido a relajarme...

    Gracias cielo,
    Mua

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    1. Pues sí, Nerea. Una de las entradas que tengo en el tintero es la de priorizar ;)
      Un besazo!

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