Los animales del bosque se dieron cuenta un día de que ninguno de ellos era el animal perfecto: Los pájaros volaban bien, pero no nadaban ni escarbaban. La liebre era una estupenda corredora, pero no volaba ni sabía nadar… y así todos los demás.
¿No habría manera de establecer una academia para mejorar la raza animal?
Dicho y hecho.
En la primera clase de carrera, el conejo fue una
maravilla, y todos le dieron sobresaliente. Pero en la clase de vuelo subieron
al conejo a la rama de un árbol y le dijeron: - Vuela conejo. El animal saltó y
se estrelló, con tan mal suerte que se rompió dos patas y fracasó también en el
examen final de carrera.
El pájaro
fue fantástico volando, pero le pidieron que excavara como un topo. Al hacerlo
se lastimó las alas y el pico y en adelante, tampoco pudo volar con lo que no
aprobó la prueba de excavación, ni llegó a aprobar en la de vuelo.
Convenzámonos: Un pez debe
ser pez, un estupendo pez, un magnífico pez, pero no tiene porque ser pájaro…





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